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"El problema del Perú es que cada cinco años se refunda la patria"

Entrevista de Cristian Rebosio a Joaquín Rey, candidato al congreso por Victoria Nacional. Imagen: El Comercio

Publicado: 2021-01-12
Su rol como columnista y editor multiplataforma en un conocido diario nacional lo llevó a seguir con atención los más recientes capítulos de la convulsionada política peruana, pero observar esta realidad de cerca no logro persuadirlo de su interés por involucrarse en política, algo que él afirma siempre supo que ocurriría. Joaquín Rey, economista de profesión, buscará llegar al Congreso en las elecciones de este año de la mano de Victoria Nacional, el partido que tiene como candidato presidencial a George Forsyth.

Durante los últimos años trabajó en un medio de comunicación y pudo ver el desarrollo de la política peruana, ¿qué lo llevó a involucrarse en un partido?
Siempre tuve vocación por el servicio público. Incluso en mi familia hay una tradición política de varias generaciones. Siempre he sabido que eventualmente iba a entrar. Hay un principio fundamental en política que es que todos los espacios de poder se llenan y es fundamental que se llenen con gente que entra por razones correctas. No voy a decir que soy el ideal, pero creo que puedo contribuir y tengo en genuino interés de aportar. Además, es importante que haya gente de nuestra generación. Es un momento en que los jóvenes estamos llamados a tener un rol más protagónico y hacer este recambio generacional. Los jóvenes siempre han sido el motor del cambio. Se pudo ver en noviembre y en el 2000 contra la dictadura de Fujimori. Además de tener esa energía positiva en las calles, también tienen que tener una participación directa en política porque es ahí donde se hacen los grandes cambios. Eso es lo que me motiva.
¿Por qué eligió postular con el partido de George Forsyth?
George es una persona joven, creo que es el candidato más joven, y tiene una serie de atributos que considero fundamentales en política. Primero, es una persona correcta y honesta que sabe distinguir lo que está bien de lo que está mal.  Si uno ve lo actores políticos de los últimos años, la falta de honestidad ha sido constante. Ha habido de derecha, izquierda, septuagenarios y jóvenes, pero la constante es que todos han terminado dejando los cargos en medio de investigaciones, algunos con arrestos e incluso uno se suicidó para evitar la acción de la justicia. Segundo, la política requiere de valentía para denunciar aquello que no está bien y creo que George Forsyth ha demostrado largamente que él tiene ese coraje que se necesita. Lo demostró como alcalde de La Victoria enfrentándose a mafias en donde hasta hay congresistas involucrados. Además, hay una tercera razón y es que yo creo que es el mejor posicionado por sus habilidades personales para vencer en una segunda vuelta a dos fuerzas que creo que son peligrosas: De un lado la política corrupta que puede ser representada por el fujimorismo, Podemos o el partido de Acuña que tiene en sus filas personajes sentenciados como Edwin Donayre o Benicio Ríos. Por otro lado está una izquierda radical peligrosa encarada por Verónika (Mendoza) que yo respeto porque creo que entra en política por las razones correctas, pero habría mucho daño en materia económica.
¿Cómo definiría la ideología política de este partido?
Es un centro progresista. Normalmente un partido es evaluado según su posición con respecto a las libertades económicas y las libertades civiles, políticas e individualidades. Creo que estamos al centro, pero es un centro progresista porque estamos conscientes que el cambio es necesario. En ese sentido nos podemos definir en contraposición a cualquier opción conservadora, como la de Rafael López Aliaga. Pero al mismo tiempo con un alto nivel de pragmatismo que ha mostrado Forsyth en La Victoria. Básicamente es entender la política como una manera de resolver los problemas cotidianos de la gente en su vida diaria como en su interacción con el Estado.
La inscripción del partido le pertenecía al pastor Humberto Lay, ¿cuál es su injerencia en las decisiones que toma el partido?
Ninguna. Él no tiene ningún cargo directivo y no tiene ninguna participación en el partido. Efectivamente la inscripción original es de Restauración Nacional, pero han abierto el partido a George Forsyth y su equipo de gente sin poner condiciones programáticas de por medio y eso se hace evidente cuando se escucha que habla de la unión civil y derechos de las minorías sexuales. Claramente, la agenda no se ha visto condicionada por esta alianza. Lo que sí se retoma de lo que era Restauración Nacional es el compromiso ético. Yo no me siento representado por el pastor Lay, pero sí me identifico con sus valores y eso sí se mantiene.
Si no tiene injerencia alguna, ¿cuál fue la motivación de Humberto Lay para entregarle el partido a George Forsyth?
Es una apuesta por una nueva generación. Sospecho que el pastor Lay sabía que su ciclo político estaba un poco terminado. Él es una persona muy mayor que había intentado llegar a la presidencia en más de una oportunidad. Estoy seguro que un montón de actores políticos lo habrán buscado, pero él identificó que George Forsyth tenía el compromiso con la integridad que era muy importante. Ahora, evidentemente hay algunas personas que vienen de Restauración Nacional y están integrando la lista congresal. No soy muchas, la mayoría las ha traído George.
¿Podrían asegurar que no serían un gobierno o una bancada con un enfoque religioso?
Eso lo podemos asegurar. George Forsyth sí es una persona religiosa, pero el tema religioso no gobierna su agenda. Ni siquiera va a ser una bancada conservadora. Si lees a Jorge Nieto o Patricia Arévalo, inmediatamente te vas a dar cuenta que nuestra propuesta no es conservadora.
¿Estarían dispuestos a abordar temas como enfoque de género, aborto legal y matrimonio igualitario?
En el caso de enfoque de género no hay ninguna duda y tiene todo el apoyo. El matrimonio es algo que no te podría responder si vamos a apoyarlo todavía. Mi posición es a favor y espero que como bancada también. Pero es una cosa que tendrá que verse al interior de la bancada. Con la unión civil estamos totalmente comprometidos. Sobre el aborto, creo que nadie está a favor del aborto. Es una decisión muy difícil para la madre gestante, pero es una realidad que existe. En Perú hay una enorme cantidad de abortos que se dan de manera clandestina y creo que la ley no puede estar de espaldas a la realidad. Cuando el aborto está totalmente prohibido, lo que existe es el aborto clandestino que es peligroso y pone en riesgo a la madre. Esto es algo que tiene que ser tomado en consideración en cualquier legislación.
En los últimos años se ha observado que algunas bancadas se van desintegrando con el paso de los años, ¿ustedes están lo suficientemente cohesionados como para garantizar que permanecerán juntos como bancada?
Creo que no va a pasar. Si uno ve los últimos quinquenios, la norma es que las bancadas se han mantenido y lo que se ha visto en los últimos años es lo atípico. Si uno ve la bancada del Partido Nacionalista, Apra y Perú Posible, se mantuvieron casi en su totalidad. Fueron pocas las deserciones. Eso tiene que ver con el tipo de liderazgo. George Forsyth sí entiende la importancia de una bancada y tiene la capacidad para sostener una coalición.
¿El partido tiene una visión más allá de las elecciones de este año?
Por supuesto. Creo que esa es la vocación de cualquier esfuerzo político, permanecer a través del tiempo. Lamentablemente en Perú no existe la reelección congresal ni presidencial y eso dificulta la permanencia de los partidos en el tiempo porque la masa crítica se va diluyendo. No obstante, eso no impide que nuevas personalidades puedan continuar ese esfuerzo. Ahora estamos enfocados en el proceso electoral que se viene y en el quinquenio que se viene. Pero la idea es que esto sea una fuerza que perdure en el tiempo para que los cambios sean sostenibles. El problema del Perú es que cada cinco años se refunda la patria. Por eso es importante la continuidad de sectores políticos.
¿Qué opinión tienen del manejo de la pandemia por parte del expresidente Martín Vizcarra y el gobierno actual de Francisco Sagasti?
Creo que el gobierno actual ha sido acertado al cerrar los acuerdos para la compra de vacunas, pero el gobierno del señor Sagasti tiene muy poco tiempo para poder juzgarlo con suficiente información. Pero el gobierno del expresidente Vizcarra tuvo al inicio la virtud de actuar rápido, cerrar las fronteras y decretar una cuarentena agresiva que todos los países de la región siguieron. Pero lo que vino después fue muy decepcionante. Perú, a nivel mundial, es de los países más golpeados a nivel sanitario y económico. Creo que se han podido hacer mejor las cosas, pero entiendo que gran parte de los problemas no se le atribuyen a una sola gestión.
¿Qué cambiaría de la estrategia actual para contener la pandemia en el Perú?
Creo que el presidente Francisco Sagasti ha hecho bien en establecer la inmovilización los días de fiesta, el cierre de las playas me parecen acertados y el toque de queda también. Pero creo que vamos a tener que tomar medidas más drásticas y teniendo en cuenta un principio fundamental para el diseño de políticas públicas que es la diversidad. Cada región tiene particularidades en lo económico y sanitario. Las políticas de prevención tienen que ser diseñadas acorde a esa realidad. Por ejemplo, yo creo que la cuarentena obligatoria nacional es una medida que hoy no debería estar sobre la mesa. Hay que pensar en cuarentenas focalizadas por regiones o provincias. Además, también hay puntos medios como bajar aforos en restaurantes y centros comerciales o restringir ciertas actividades económicas. Porque encerrarnos a todos es bien complicado a estas alturas y la economía no da para más.
¿Cómo debe reaccionar el gobierno ante el surgimiento de grupos antivacunas y promotores de ivermectina?
Es una vergüenza lo que está pasando. Cada quien puede decir lo que quiera, pero uno tiene que ser consciente lo que dice o deja de decir. Cuando hay políticos o periodistas que difunden información que la ciencia ha descartado eso es tremendamente irresponsable. No puedo entender cómo hay periodistas que promueven el uso de ivermectiva o ponen en duda a las vacunas cuando esto corresponde a la ciencia. Un periodista no debe hablar sin fundamento. Además, veo actores políticos, como el señor Rafael López Aliaga, que promueve el uso de la ivermectina y el señor Martín Vizcarra también. La libertad de expresión viene acompañada con tomar responsabilidad por lo que uno dice. Ahí el Estado tiene un rol fundamental para difundir información. El Ministerio de Salud tiene un rol para informar y decir que la vacuna es la manera de alcanzar la inmunidad, no es riesgosa y se ha probado adecuadamente siguiendo protocolos. El Minsa tiene que informar y enfrentar la información falsa con información científica basada en evidencias.
Desde el año pasado se han registrado importantes protestas en todo el país que, lamentablemente, han dejado varios manifestantes fallecidos. Un sector pode que el gobierno sea drástico al enfrentar a quienes bloquean carreteras y otro pide que se escuchen los reclamos, ¿cuál es su posición?
Creo que la protesta es un derecho. El ciudadano tiene el derecho de manifestarse cuando está disconforme con algo. Es parte de una democracia vigorosa. En Perú hemos conseguido muchos cambios con la gente en las calles. Pero hay que decir que la protesta violenta no es aceptable. Pero del mismo modo la respuesta debe ser proporcional. Veo con mucha preocupación lo que ha pasado en Virú con las protestas del paro agrario con dos fallecidos. Ahí la respuesta de la policía ha sido totalmente desproporcional. Cuando hay manifestantes que bloquean una carretera, no puedes meter bala. Eso es inadmisible. Las muertes, sean donde sean, no solo las de Inti y Bryan en Lima hay que investigarlas con rigurosidad. Hay responsabilidad policial. El Ministerio del Interior tiene que responder por eso. Hay un protocolo del uso de armas en manifestaciones y solo se pueden usar si la vida del policía está siendo amenazada y con previo aviso a los manifestantes, y nada de eso se ha cumplido.
Estos reclamos han llevado a que algunos sectores de la política sugieran la posibilidad de un cambio de Constitución, ¿qué opina al respecto?
Es una demanda creciente en el Perú. Yo no le tengo miedo a un cambio constitucional.. Hay gente diciendo que nos vamos a convertir en Venezuela y es el fin del mundo. Yo no lo creo. Pero no estoy seguro que este sea el momento para plantear esta discusión, porque estamos en lo que podemos llamar un momento destituyente en que se cuestiona el rol del Estado y el contrato social que representa la Constitución. Creo que esa discusión tiene para un rato más. En este contexto no vamos a tener toda la perspectiva necesaria para replantear ese contrato social. Creo que los cambios deben ser más acotados y de forma parcial. Pero, si finalmente se diera, no hay que tenerle miedo porque nunca hay que temerle a la voluntad de la gente y quizá es la oportunidad para tener una Constitución aceptada por todos.
Quienes defienden la Constitución actual señalan que el capítulo económico ha permitido el desarrollo de todo el país, ¿considera que efectivamente ha ocurrido eso o solo ha sido beneficioso para un sector del país?
Es un hecho que el Perú ha crecido mucho, pero el crecimiento ha sido desigual. No ha sido un crecimiento enteramente inclusivo, algunos lo hicieron a ritmo más alto que otros. Creo que la desigualdad sí es un problema. Hay extremos liberales, a lo Margaret Thatcher, que consideran que mientras todos suban su ingreso la desigualdad no es un problema, pero creo que no pueden existir dos Perú tan diferenciados. Ahora, no creo que para cambiar esta realidad haya que cambiar el capítulo económico de la Constitución. Hay una creencia que este capítulo condiciona el accionar del Estado en materia económica, pero si uno ve la evidencia de los últimos años se observa que el Estado ha hecho de todo en materia económica bajo la misma Constitución. Es decir, desde las reformas neoliberales más agresivas de Fujimori hasta la construcción de la refinería de Talara en el gobierno de Alan García ha sido hecho bajo el mismo documento. La Constitución es amplia como para que el gobierno pueda actuar en la economía como regulador e incluso como empresario, que es una demanda de la izquierda que no creo que sea buena idea. Entonces es una falsa esperanza pensar que un cambio constitucional te puede resolver problemas económicos.
¿Qué lecciones valiosas ha podido rescatar de los últimos años de crisis política de nuestro país?
Lo primero es que la política es una actividad fundamental. Quienes se sienten capacitados para entrar en política no pueden dejar el terreno libre. Como decía al inicio, todos los espacios se llenan y en Perú se han llenado por gente incorrecta. El gran problema de nuestra política es que ha sido capturado por intereses de mafias que van a defender a sus jefes y también por intereses económicos. Eso es un desastre para la democracia porque el ciudadano queda al final. Lo segundo es que la actividad política es absolutamente necesaria y positiva. En mi generación muchos creen que la manera de aportar es en el sector privado que genera empleo y lejos de los problemas de corrupción. Es verdad que el sector privado aporta muchísimo, pero la política es importante también. Finalmente, la última idea es que sí es posible hacer política decente y al servicio del ciudadano. Fernando Belaunde decía “yo sí soy político”. En un contexto en el cual está tan desprestigiado el oficio, ser político también puede ser útil. Lo vamos a demostrar en el próximo congreso. Es riesgoso, pero nada de lo importante es fácil.

Escrito por

Cristian Rebosio

25 años / Comunicador / Lima, Perú / Twitter: @crebosio95


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